MANUAL DE UNA BUENA SEÑORITA
No
corro
No
grito
No
empujo
Tampoco
digo si algo no me parece
No
hablo con la boca llena
de
ideas
de
sueños
de
mi
Puro
sí, sí, sí
Sumisión
embutida
en
una monosílaba:
Sí.
Sí
escucho
Pero
sólo escucho
Siempre
asiento
Siempre
cedo
Siempre
acepto
que
mis cosas
son
mis-cosas
y
se nombran en los ratos libres
cuando
los niños duermen
y
los esposos cabecean
en
la almohada vecina
No
corro
No
grito
No
empujo
No
decido sobre mi cuerpo
no
escojo mi ropa
la
escoge el lugar transitado
la
si-tu-a-ción
la
sí, tú acepta que no es tu sitio
No
corro
No
grito
No
empujo
No
me apasiono
No
lloro en público
No
me rio a carcajadas
No
me muevo del sitio asignado
No
veo aquel libro
de
aquel estante
No
descubro la historia enterrada
No
me desentierro a zarpazos
No
corro
No
grito
No
empujo
Y
después del toque de queda
aún,
con tierra entre las uñas
corro
calle abajo
y
mil gritos que son uno
empujan
el no-no-no
Y sí.
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